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10 errores típicos en los diálogos (y cómo evitarlos)

amadeuisanta
17 ago
5 min de lectura

Los diálogos son uno de los elementos más difíciles de dominar en la escritura de ficción.


Cuando funcionan, pasan desapercibidos. El lector siente que está escuchando a personas reales y avanza por la historia sin esfuerzo.


Pero cuando fallan, ocurre justo lo contrario. Los personajes parecen marionetas. Las conversaciones suenan artificiales. Y el lector empieza a notar la presencia del autor detrás de cada frase.


La buena noticia es que la mayoría de los problemas se repiten una y otra vez. Identificarlos es el primer paso para escribir diálogos más naturales, más vivos y mucho más eficaces.



Estos son diez de los errores más habituales.


1. Todos los personajes hablan igual


Este es, probablemente, el error más frecuente.


Da igual quién hable: un adolescente, un anciano, una médica o un mecánico. Todos utilizan el mismo vocabulario, las mismas expresiones y el mismo ritmo.


El resultado es que, si elimináramos los nombres de los personajes, sería imposible saber quién está hablando.


Cómo evitarlo


Pregúntate:

  • ¿Habla mucho o poco?

  • ¿Utiliza frases largas o cortas?

  • ¿Es directo o da rodeos?

  • ¿Hace preguntas o afirma?

  • ¿Tiene expresiones propias?


La forma de hablar también construye al personaje.


2. Utilizar el diálogo para explicar información


A veces el autor necesita que el lector conozca un dato y decide introducirlo en una conversación.


Entonces aparecen frases como esta:

—Como ya sabes, hermano mío, hace quince años que heredamos la casa de nuestros padres.


Nadie habla así.


Los personajes no necesitan contarse aquello que ambos conocen. El lector detecta inmediatamente que esa conversación no existe para ellos, sino para él.


Cómo evitarlo


Busca otra forma de introducir la información. O deja que el lector la descubra poco a poco. Confiar en el lector casi siempre mejora una historia.


3. Hacer que todos respondan exactamente a la pregunta


En la vida real esto ocurre muy pocas veces. Las personas cambian de tema. Evitan responder. Contestan con otra pregunta. Guardan silencio. Mienten.


Un diálogo donde todas las preguntas reciben una respuesta perfecta suele sonar demasiado mecánico.


Cómo evitarlo


Recuerda que cada personaje tiene un objetivo. Responder no siempre le conviene.


4. Abusar de los saludos y las despedidas


En la vida cotidiana decimos:

—Hola.

—¿Qué tal?

—Bien.

—Hasta luego.


Pero en una novela casi nunca hace falta reproducir esos intercambios si no aportan nada.


El lector ya sabe cómo funcionan las conversaciones. No necesita asistir a todos los rituales sociales.


Cómo evitarlo


Empieza donde ocurre algo interesante. Y termina antes de que la conversación se agote.


5. Explicar emociones en lugar de dejarlas aparecer


Observa esta frase:

—Estoy muy enfadado contigo porque me has decepcionado profundamente.


Es posible. Pero pocas personas expresan sus emociones de una forma tan clara y ordenada. Muchas veces el conflicto aparece precisamente porque nadie dice lo que realmente siente.


Cómo evitarlo


Permite que las emociones se intuyan.

Una pausa.

Una respuesta seca.

Una frase incompleta.

Un cambio de tema.


Todo eso comunica.


6. Escribir conversaciones demasiado perfectas


En la ficción tendemos a construir diálogos impecables. Sin interrupciones. Sin vacilaciones. Sin dudas.


Sin embargo, las personas reales rara vez hablan así.


No hace falta llenar el texto de muletillas, pero una ligera imperfección aporta naturalidad.


Cómo evitarlo


Introduce pequeñas interrupciones cuando tengan sentido. No para imitar la realidad exactamente, sino para sugerirla.


7. Repetir constantemente quién habla


Cuando un diálogo tiene solo dos personajes, no es necesario escribir después de cada frase:

—dijo Ana.

—respondió Carlos.

—comentó Ana.

—contestó Carlos.


El lector suele orientarse perfectamente. Además, un exceso de etiquetas ralentiza el ritmo.


Cómo evitarlo


Utiliza las acotaciones solo cuando sean necesarias. Y aprovecha las acciones para identificar al personaje.


Por ejemplo:

Laura dejó la taza sobre la mesa.

—No pienso volver.


La acción ya nos dice quién habla.


8. Hacer que los personajes digan exactamente lo que piensan


Las personas tienen filtros. Ocultan información. Disimulan. Mienten. Incluso se engañan a sí mismas.


Si un personaje expresa siempre todo lo que siente, pierde profundidad.


Cómo evitarlo


Pregúntate:

¿Qué intenta ocultar?


Muchas veces esa respuesta mejora todo el diálogo.


9. Escribir diálogos sin conflicto


Dos personajes hablando durante tres páginas sobre temas que no cambian nada rara vez generan interés.


No hace falta que discutan. Pero sí que quieran cosas distintas.


Cuando los objetivos chocan, incluso una conversación sobre el tiempo puede resultar apasionante.


Cómo evitarlo


Antes de escribir una escena, responde:

¿Qué quiere cada personaje?


Si ambos desean exactamente lo mismo, quizá la conversación necesite más tensión.


10. No leer los diálogos en voz alta


Es uno de los mejores métodos para detectar problemas. Al leer en silencio, nuestro cerebro completa las frases.


En voz alta aparecen inmediatamente:

  • repeticiones

  • frases demasiado largas

  • respuestas artificiales

  • ritmos poco naturales


Si te cuesta decir una frase, probablemente también le costará leerla al lector.


Cómo evitarlo


Lee cada conversación como si fueras un actor interpretando a los personajes. Escuchar el texto es una forma extraordinaria de revisarlo.


Un pequeño ejercicio


Lee este diálogo:

—¿Vienes mañana?

—Sí.

—¿Seguro?

—Sí.

—Perfecto.


Ahora intenta mejorarlo.


Hazte estas preguntas:

  • ¿Qué quiere cada personaje?

  • ¿Qué está evitando decir?

  • ¿Qué ocurriría si uno de ellos mintiera?

  • ¿Y si el verdadero conflicto no fuera la respuesta, sino el motivo de la pregunta?


Verás cómo la conversación empieza a transformarse. Porque un diálogo interesante nunca trata únicamente de las palabras. Trata de las intenciones que hay detrás de ellas.


Una idea para recordar


El escritor estadounidense Elmore Leonard decía que intentaba dejar fuera de sus novelas las partes que los lectores solían saltarse.


Es un magnífico criterio para revisar los diálogos.


Si una conversación puede desaparecer sin que cambie nada importante, probablemente no necesitaba estar ahí.


Cada línea debería cumplir al menos una función:

  • revelar algo del personaje

  • hacer avanzar la historia

  • aumentar la tensión

  • cambiar una relación

  • sembrar una pregunta


Si además consigue dos o tres de estas cosas al mismo tiempo, mucho mejor.


En resumen


Un buen diálogo no consiste en copiar una conversación real. Consiste en crear una conversación que parezca real y, al mismo tiempo, haga avanzar la historia.


Evita estos errores:

  • que todos hablen igual

  • usar el diálogo para informar

  • responder siempre de forma directa

  • llenar páginas de saludos y despedidas

  • explicar las emociones

  • escribir conversaciones demasiado perfectas

  • abusar de las etiquetas de diálogo

  • hacer que los personajes digan todo lo que piensan

  • olvidar el conflicto

  • no revisar el texto en voz alta


Porque los mejores diálogos no son los que contienen las frases más ingeniosas. Son aquellos en los que el lector olvida que está leyendo y tiene la sensación de estar escuchando a dos personas de verdad.


¿Cuál de estos errores reconoces más en tus propios diálogos? ¿Añadirías alguno más a la lista?

Te leo en los comentarios.

 
 
 

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